¿Es el fin del glifosato?

Desde que escribimos el último post sobre el glifosato, mucho se ha hablado sobre este tema pero poco ha cambiado. A principios de marzo, la Union Europea tenía prevista la votación para seguir permitiendo el uso del producto de Monsanto durante quince años más pero ésta se paralizó debido al cambio de postura de diversos países de peso de la UE, entre ellos Francia e Italia, dos gigantes agrícolas en Europa. Pero hace un par de semanas, finalmente se realizó la votación con un resultado que gustará a algunos y disgustará al resto.

La Eurocámara aprobó por 374 votos a favor, 225 votos en contra y 102 abstenciones que el uso y adquisición de glifosato se limite a usos profesionales, excluyendo parques, zonas de juego y jardines. La resolución no es vinculante y la decisión de la Comisión debe ser aún aprobada.

El glifosato se usa muchísimo en jardinería doméstica ya que es un compuesto de un herbicida para controlar el crecimiento de hierbas indeseadas en zonas de paso o alcorques de árboles, entre muchos otros lugares. Su prohibición sólo nos garantiza una cosa: que el control de estas zonas será más difícil, más costoso y más caro.

España se posicionó en la misma dirección que la IARC votando por su prohibición y existe una gran batalla para que desde el ministerio se emita tal veredicto a nivel nacional. Muchos ayuntamientos ya lo han prohibido para espacios públicos: Barcelona, Badalona o Sevilla y la comunidad de Extremadura también se ha sumado.

Hay que tener claro y saber diferenciar bien la base del estudio que acusa al Glifosato de provocar cáncer. En Barcelona, muy difícilmente nadie contraerá cáncer por culpa del glifosato ya que no se fumiga de forma aérea y no se aplica por aspersión. En Barcelona o en Badalona, lugares en los que conocemos cómo se aplica este producto, los productos con glifosato se aplican almacenados en pequeñas mochilas y de forma localizada, acudiendo al foco de tratamiento. Aplicar el producto de forma tan concreta hace muy difícil la dispersión de éste y la penetración del glifosato de forma cutánea a un tercero.

El glifosato podría llegar a los ciudadanos si éstos arrancaran las plantas de los parques tratados y las comieran, pero no creemos que éste sea el caso.  Aún y así, aquellas fumigaciones que se produzcan en zonas donde la aplicación de este producto está prohibida, deben ser altamente penalizadas. El riesgo no se encuentra sólo en las personas (como algunos estudios indican), si no también en las propias plantas.

glifosato

En conclusión y desde nuestra modesta opinión creemos que el glifosato en España estará prohibido tarde o temprano pero lo que ocurrirá será que algunos producto esenciales encarecerán sus costes ya que será más complicado trabajar con ellos en el campo, por no hablar de los costes de jardinería que se incrementarán así como el número de tratamientos con otros productos para conseguir el mismo objetivo.

El equilibrio será muy complicado y si queremos seguir teniendo jardines limpios de hierbas indeseadas no será tarea fácil, ni barata. Si tienes cualquier duda sobre este tema, contáctanos.

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